Bananas on the Land


Lo reconozco, esto es una obsesión. Sé que os he hablado varias muchas veces sobre mi próximo amor de verano, ese estampado que me ha vuelto loco, el culpable de mis insaciables ansias de que llegue ya la primavera. La estación se aproxima, y me parece que he de contentarme con ver el banana print y demás estampados frutales por las webs de street style o los editoriales de las revistas, mientras que las celebrities lucen sus faldas de Prada en los front-row de las fashion weeks.





Todo esto me lleva a una época que he conocido a través de los libros de historia de la moda y de las experiencias de mi abuela: los años 40. No sé si Miuccia ha pensado lo mismo que yo, pero ver su estampado estrella para la próxima temporada  me recuerda a Carmen Miranda, o mejor dicho a “The Brazilian Bombshell”, apodo con el que se le conocía en el mundo del espectáculo por aquel entonces a la actirz brasileña. Su vestuario de frutas tropicales, en el que el protagonista la mayoría de veces era el plátano, y la samba brasileña, cautivaron a más de uno en su momento, y por lo que vemos, también a algunos de nosotros ahora. Para el que no me crea, que le eche un vistazo a las campañas para la próxima temporada.




Como se suele decir, todo consiste en reinventar y olvidar lo que hace diez años nos causaba risa. Dejamos a un lado el frío polar del prêt-à-porter de Chanel para la temporada que se termina y  nos vamos de vacaciones al trópico con Prada, Moschino Cheap & Chic o Stella McCartney para disfrutar de la playa, el sol y el tiempo libre. Creo que las naranjas, los limones, las cerezas y el resto de frutas no se despegaránde los outfits de las it girls y de las gurús de la moda del momento hasta el comienzo del próximo frío invierno del que de momento nadie quiere saber nada.







Estas dos últimas fotos: streetfsn.com
Estoy seguro de que si Carmen Miranda volviera a levantar la cabeza se enamoraría de esos pendientes de Miuccia y no podría resistirse a participar en ese fantástico video de la firma del que ya os he hablado.



¿Te atreves tú?

Los rumores acechan al Káiser

Nunca he sido de chismorrear o andar contando cosas de las que no estoy seguro al cien por cien de si son ciertas, pero la ocasión merece lanzar algo que muchos otros bloggers y medios ya ha contado. Al parecer, las que entendíamos como meras lucubraciones e hipótesis que acechaban al actual director creativo de la casa Chanel parecen ir tornándose en algo más verosímil conforme han pasado las semanas, y ya se habla de posible final feliz (o tal vez no) de la relación amorosa entre nuestro káiser y la maison francesa.

Lo cierto es que hace unas semanas, cuando la polémica de Dior y John Galliano teñía de interés frívolo a tantos diarios y revistas sensacionalistas, una personita para nada inmersa del todo en la moda, pero sí muy inteligente y con un conocimiento de política y economía mucho mayor que el mío, me comentó lo que todo ello le parecía. Llegué a una conclusión después de todo nuestro tan largo debate en una clase de la universidad.


Hemos sido tontos, definitivamente. Mientras que nuestras cuentas de twitter, nuestros estados de  Facebook o nuestros pensamientos giraban entorno a la situación del diseñador gibraltareño en la maison Dior, lo que verdaderamente estaba ocurriendo se cubría con un disfraz casi perfecto para no alarmar más al mundo de la moda en los malos tiempos que corren. Que si pura enajenación, que si genio creador, que si encerrona, que si plan perfecto, en definitiva, todos las entradas que leíamos en nuestros blogs favoritos hablaban de lo mismo, de melancolía, tristeza, pena, destino fatal… Eso por no hablar de todos aquellos que no se han atrevido a posicionarse del todo por miedo a ser criticados. ¿Cómo es posible justificar una conducta de esa índole diciendo que las palabras de Galliano han sido pura enajenación mental y luego esconder la mano? ¿Alguien ha hablado de la cultura y del respeto por los derechos humanos? La respuesta está muy clara: no. Es triste pensar que la única preocupación de muchos de los apasionados por este mundo sea el futuro de la maison. Sí, es cierto, a mí me preocupó en su momento, pero ahora ya no. Hay decenas, mejor dicho, miles de diseñadores que no han descubierto las grandes firmas, y que podrían ser tan genios como los que ahora se sitúan en la cumbre del diseño de moda. Sin embargo, preferimos lo clásico, no arriesgamos, y permanecemos quietos e impasibles cuando las colecciones desfilan en las fashion week. Admiro a todos aquellos periodistas que se atreven a criticar los desfiles sin compasión, porque que yo sepa de los errores se aprende y no saber reconocerlos es problema del “genio creador” del momento.

Lo confieso, me he despistado mucho. Mientras que Galliano ocupaba gran parte de mi tiempo estas últimas semanas, lo que se cocía en el mundo de la moda era mucho más importante. No se trataba de un cambio aislado, pues varios diseñadores parecían revolotear sobre varias de las firmas de moda  más importantes, tratando de solucionar el problema y ocupar los puestos cuanto antes para empezar las nuevas colecciones. Pilati, Slimane, Ackermann, todos esos son algunos de los nombres que estamos cansados de escuchar y cuyas posibles distribuciones en las firmas es lo que preocupaba a los grandes gurús de la moda.

Como os decía el caso del káiser no se trata de un cambio aislado, pero sí de una gran preocupación para la maison Chanel. La moda consiste en reinventar todo aquello que ya tenemos, y en medida de lo posible, crear algo nuevo. La reinvención es siempre imprescindible, pero no las millones de reinvenciones del 2.55 que ya forman parte de una inmensa lista de cambios del káiser que no me terminan de convencer. Al parecer la última colección de Lagerfeld para Chanel ha aburrido a más de uno, y mucho más nos aburre su egocentrismo y protagonismo casi imparable. Que si muñecos, que si shows en los que el verdadero protagonista es él, que si su obsesión por Baptiste… Las opiniones acerca de sus declaraciones sobre la extrema delgadez y lo odiosa que le parecía la talla 36-38, silenciadas hasta ahora con su talento, ya no gustan a la maison, y mucho menos nos gusta su tan ya pasado de moda talento sobre la pasarela.


Puede que muchos me critiquen por estar lanzado puñaladas contra los grandes (aunque nos es mi intención), pero he de confesar que por lo menos en mi vida por encima de todas las cosas están los derechos de las personas. La moda es para mí un arte, una forma de libertad de expresión, pero como dice el derecho y el dicho tan popular, tu libertad acaba donde empieza la de la otra persona.

Ya es hora de romper con el silencio, hacer borrón y cuenta nueva y darle la oportunidad a nuevos talentos.

¡Un beso y feliz fin de semana!

Moda, tendencias y por supuesto, límites

Porque “la moda reivindica el derecho individual de valorizar lo efímero” y es “todo aquello que hace diez años nos causaba risa”. Caprichosa, pasajera, divertida, pero también muy peligrosa si no sabemos controlarla a tiempo y ponerle límites.

Recuerdo ahora ese discurso sobre el azul cerúleo que Meryl Streep en el papel de Miranda Priestly pronunció en el film “The Devil wears Prada” a su joven e inocente becaria Andy. De hecho son algunas de las palabras que seré incapaz de olvidar por mucho que pase el tiempo. Como la prestigiosa directora de la revista “Runway” afirmó en ese precioso discurso que daría para mucho más que una tesis doctoral, la moda engloba todo, y nuestras decisiones de una forma u otra están condicionadas por ese mundo del que muchos piensan que se evaden y del que “pasan”.





Siempre como mala de la película, blanco de una gran cantidad de prejuicios, pero muchas veces considerada arte, arte que permite al ser humano reflejar sus sentimientos, sus apetencias y sus frustraciones, y arte que bebe del arte mismo. La moda es sin duda parte de nuestra sociedad y a la que recurrimos muchas veces para reivindicar nuestra forma de ser.

Para todos los que no sepáis de qué va esto, aquí me tenéis, y para los que la moda ya os haya absorbido, lo mismo digo.

¡Que tengáis un feliz día!

Be fashion, be conscious.